ARTÍCULO 4: La Carne es Débil
La carne es débil: Vigilancia y oración I. Argumento La mayor batalla del cristiano no es contra enemigos externos, sino contra la fragilidad de su propia naturaleza. El espíritu puede estar ferviente y dispuesto a servir a Dios, pero la "carne" —nuestra humanidad caída— tiende siempre hacia la comodidad y el pecado, tal como lo advierte Gálatas 5:17 al declarar que "el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí". El conflicto aparece cuando confiamos en nuestra "buena intención" y descuidamos las disciplinas espirituales, quedando expuestos ante los ataques del enemigo que conoce perfectamente nuestras grietas y debilidades más profundas. II. Evidencia (RVR1960) "Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil... Y de igual manera el Espíritu nos ayuda e...